GOLF Y HUMOR
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Un
Partido Milagroso
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Moisés,
Jesús y un viejito se reúnen a jugar un partido de golf y como
no podía ser menos, el campo se llenó de fanáticos antes del
partido.
El juego venía muy igualado. Al llegar al hoyo 6, considerado
el más difícil porque tenía un lago en el centro, Moisés tiró
primero. La pelota salió disparada, cayó en el centro del
lago, y se hundió. Acto seguido Moisés caminó hasta el borde
del lago, alzo el palo de golf, hizo que se abrieran las aguas,
bajó caminando hasta donde estaba la pelota, y de un golpe la
sacó del fondo. Con otro golpe la metió en el hoyo, y la gente
le aplaudió emocionada.
Luego fue el turno de Jesús. La pelota salió igualmente
disparada, e igualmente fue derecho al lago, pero repentinamente
se detuvo y quedo suspendida a escasos centímetros de la
superficie. Jesús caminó entonces sobre las aguas y con un
golpe preciso, envió la pelota directamente al hoyo. La ovación
de la gente fue ensordecedora.
Por último, le toco el turno al viejito. La pelota, una vez más,
cayó en el lago y se hundió y el público hizo un respetuoso
silencio preguntándose que podría hacer el pobre viejo para
superar el "milagroso" juego de sus compañeros.
Sorpresivamente, del agua saltó un pez con la pelota en la boca
y, justo en ese momento, pasó un águila que lo cogió al
vuelo. El águila se alejó volando por el límpido cielo
llevando el pez en su pico mientras éste sostenía aun la
pelota. Entonces, como salida de la nada, apareció una nube
negra, y de ella brotó un rayo que, pegando en la rama de un árbol
cercano hizo caer la misma certeramente en la cabeza del águila,
al que mató al instante. Al caer, el ave soltó al pez, el pez
soltó la pelota y esta cayó exactamente en el hoyo!!!!!
Primero se hizo un silencio dramático y luego la gente
enloquecida irrumpió en un cerrado aplauso para el viejito.
Jesús se acercó entonces al viejito, que sonreía tímidamente,
y le dijo: "Papá... NO ABUSES, dijimos que iba a ser un
juego justo !!!"
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Un
consejo nunca viene mal
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Juan
salió del tee del 1 y pegó un horrible gancho, que pasó por
arriba del techo del clubhouse. Decidió que no valía la pena
ir a buscarla y tiró otra pelota.Cuando
estaba dando la vuelta en el nueve, un amigo viene corriendo del
clubhouse y le grita "Juan, espera !" "Si, que
pasa ?" "Viste lo que pasó con la pelota que tiraste
en el tee del 1 ?" "Bueno, pegué un gancho por arriba
del techo del clubhouse pero después no se lo que pasó"."Déjame
que te cuente, esa bola le pegó al cristal de una camioneta,
esta perdió el control y chocó contra un autobús escolar. El
autobús volcó y estalló en llamas ! Tres chicos están
agonizando en el hospital !""Dios
mío !! Que debería hacer ??""Bueno,
yo pienso que solo tendrías que abrir un poquito la cara del
palo..."
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| Jesús
y Pedro
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Un
tanto aburrido, Jesús decide un día salir a jugar al Golf con
San Pedro
como Caddie. Salen del hoyo 1 y Jesús hace un magnífico par.
Se dirigen al N°2, un difícil par 3, donde sólo se aprecia el
tee de salida, una gran laguna y como flotando en el medio de la
misma, un hermoso green.
Jesús se detiene en la salida y le pregunta a San Pedro:
¿Dime Pedro, cuántos metros hay hasta la bandera?
Unos 170 metros Señor, contesta Pedro.
¿Qué palo jugaría Tiger en este hoyo? Pregunta nuevamente Jesús.
Señor... Tiger jugaría un hierro 6, pero Señor... Tiger
es Tiger...
Ningún comentario, dame un hierro 6. Dijo Jesús.
Pedro le da el hierro 6 y Jesús se detiene, hace un swing de práctica
y tira.
La pelota se eleva y cae en medio del agua, a cien metros del
green.
Jesús deja su hierro y se dirige caminando por encima del agua
hasta recuperar su pelota.
Vuelve a insistir con el mismo tema y nuevamente... al agua.
Toma la recta hacia la pelota y camina por encima del agua para
volver a recuperarla, pero justo en ese instante llega otro
grupo de jugadores al tee de salida, donde aún permanecía
Pedro esperando a Jesús que regresara para su tercer
tiro.
Cuando uno de los jugadores ve a Jesús caminando por
encima del agua, sorprendido, se dirige a San Pedro y sin saber
quiénes eran ambos pregunta en voz alta:
¿Y ese? ¿Quién se cree que es? ¿Dios?!
A lo cual San Pedro le responde:
No... es peor, El Señor cree que es Tiger!!!
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Un recorrido
agotador.
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Al
terminar un recorrido de golf le preguntamos a Juan que cómo le
había ido la ronda. El respondió: "Me fue bien hasta que
Guillermo tuvo un ataque al corazón y murió en el tee del hoyo
17". Un señor le dijo: "Debe haber sido
terrible", a lo que Juan replicó "Imagínate ...
golpear la bola, arrastrar a Guillermo, golpear la bola,
arrastrar a Guillermo, golpear la bola, ..."
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Un
mal golpe.
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Hubo
una vez un golfista cuyo golpe de driver fue a aterrizar justo
en lo alto uno de esos hormigueros que tienen la entrada en
forma de montaña.
En vez de mover la bola, decidió jugarla como estaba.
Hizo un swing bastante malo. Levantó nubes de polvo, arena y
hormigas . de todo menos la bola de golf. Esta se quedó parada
en el mismo sitio en que estaba.
Así que volvió a colocarse a la bola y realizó otro golpe.
Volvió a lanzar nubes de polvo, arena y hormigas. La bola de
golf ni siquiera vibró.
Dos hormigas sobrevivieron. Una le dijo a la otra: "Vaya!,
¿Y ahora qué hacemos?". Y la otra le respondió: "No
sé tú, pero yo me voy a subir ahora mismo en la bola".
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La
conversación
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Un
padre le dijo a su hijo: "Ha llegado el momento de que tú
y yo mantengamos una conversación, hijo mío. Pronto, te vendrán
nuevas inquietudes y sentimientos que no habías tenido antes y
que harán que estés preocupado y que no puedas pensar en
ninguna otra cosa".
Añadió, "Pero no debes preocuparte, es perfectamente
normal... se llama golf".
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Un
Detalle
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Dos
amigos están jugando una partida y al llegar al tee del 16 están
en un momento vital de la vuelta. Justo entonces llega a la
altura de la valla que delimita el campo un cortejo fúnebre.
Uno de los jugadores deja su driver en la bolsa, se persigna y
agacha la cabeza un par de segundos en señal de respeto. Al
verle su compañero de partida se emociona, le da una palmada en
la espalda y le dice:
-¡Oye, qué detalle!.
El otro le responde:
- Es lo menos que puedo hacer. Llevábamos cuarenta años
casados.
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El
Pecado.
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Un
cura muere, sube al cielo y en la puerta le recibe San Pedro.
San Pedro le pregunta: ¿Qué es lo que hiciste en tu vida
terrenal?, y el cura le contesta: Era sacerdote. San Pedro le
dice: Ah, bien, puedes pasar. El cura dice: Bueno, hubo una vez
que usé el nombre de Dios en vano. "Ya veo, dijo San
Pedro, ¿y cuando fue eso?".
"Verás, dijo el cura, Yo era jugador de golf con handicap
1 y un día estaba haciendo un recorrido magnífico en un
campeonato cuando en el golpe de salida del hoyo 18 la bola se
desvió hacia la izquierda y fue a parar entre los árboles".
"Ha Ha, dijo San Pedro, entonces es cuando usaste el nombre
de Dios en vano. No, dijo el cura, la bola había caído en un
sitio plano desde el que veía el green, con lo que elegí el
hierro 4 y golpeé la bola hacia el hoyo. La bola voló recta
hacia la bandera, botó en el green y salió por la parte
posterior entrando en un bunker.
Ha Ha, dijo San Pedro, entonces es cuando usaste el nombre de
Dios en vano. No, dijo el cura, "Era buen jugador desde el
bunker, con lo que cogí mi sand Wedge y saqué la bola del
bunker dejándola a 25 centímetros del hoyo.
San Pedro dijo, "¡¡¡no me digas que fallaste el jodido
putt!!!.
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La
rana
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Un
hombre golpea su bola y la envía al borde de un lago. Cuando
llega a recogerla se encuentra una rana sentada encima de ella.
Como podía golpear la bola ya que ésta sólo rozaba el agua
intentó quitar a la rana de su bola. Al ir a hacerlo la rana
dijo: "Bésame y me convertiré en una preciosa mujercita
que permanecerá contigo el resto de tu vida".
El hombre puso la rana en su bolsa de golf y golpeó la bola.
Cuando iba a hacer su golpe de drive en el siguiente tee escuchó
a la rana decir, "Señor creo que no me ha entendido, he
dicho que si me besaba me convertiría en una preciosa mujercita
que permanecería con usted el resto de su vida".
El hombre se volvió y le dijo a la rana, "Lo siento
preciosa, pero a mi edad prefiero una rana que habla".
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Un
jugador muy mayor.
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Un
octogenario, que jugaba al golf casi todos los días, se mudó a
otra cuidad y según llegó, lo primero que hizo fue asociarse
al campo de golf local. Inmediatamente se dirigió a jugar, pero
le decían que nadie podía jugar con él porque todo el mundo
estaba ya en el campo de juego. El insistía que quería jugar
con alguien.
Finalmente, el Pro del Club le dijo que jugaría con él y que
cuántos golpes quería que le diera de ventaja para hacer una
apuesta. El hombre de 80 años dijo, "No necesito golpes de
ventaja, porque llevo un tiempo jugando bastante bien. El único
problema que tengo es salir de los bunkers".
Y realmente jugó muy bien. Ambos llegaban al tee del 18
empatados y al par del campo. El pro puso su drive en calle y
con el siguiente golpe se puso en green, con lo que tenía dos
putts para el par del hoyo. El anciano también puso el drive en
la calle, pero su approach se fue al bunker de al lado del green.
Jugó desde el bunker, ¡y golpeó una bola alta que aterrizó
en el green y rodó dentro del hoyo!. ¡Birdie, partido y gana
la apuesta!.
El Pro se acercó al bunker, donde aún estaba su oponente. Le
dijo, "Un bonito golpe, pero creía que había dicho que
tenía problemas para salir de los bunkers".
A lo que contestó el Octogenario, "Y los tengo. Por favor,
¿me das la mano?."
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Otro
pecado
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Después
de ir a la iglesia un domingo, uno de los fieles se acerca al
padre
y le pregunta: "Padre, es pecado jugar al golf los domingos
?
"Hijo," dijo el cura, poniendo su mano en el hombro
del muchacho
"Yo te he visto jugar al golf. Es un pecado cualquier día"
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Una
viuda del golf
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Como
todos los sábados y domingo, Juan, un fanático del golf, salió
temprano a jugar sus habituales 18 hoyos.
También, como todos los sábados y domingos, Marcela, su mujer,
quedaba reclamando porque por culpa de este deporte imbécil
ella era viuda del golf y venía soportando esta situación
desde hacia muchos años y ya no soportaba más.
Juan, después de oír todos los reclamos de Marcela, partió al
Club sin hacer el mayor caso.
Jugo sus habituales 18 hoyos y, después de terminar, fue a la
terraza del club a tomarse un reconfortante gin tonic.
Para mal de Marcela y bien de Juan, Juan, en la mesa del lado
había una mujer estupenda que estaba sola. El se acercó a la
mesa, le preguntó si le importaba que la acompañara, ella dijo
que no y se sentó con ella.
Pasó el rato, se cayeron bien, se entretuvieron mucho y
terminaron muy entusiasmados. Tan "entusiasmados"
estaban que decidieron partir a un lugar más privado a
conocerse mejor.
Pasó todo lo que tenía que pasar y, al atardecer, abandonaron
el motel. Juan, gentilmente la fue a dejar a su casa y después
se fue a la suya.
Llegó y ahí estaba Marcela: Y, ¿qué te pasó?
Juan que estaba bastante aburrido decidió contarle la verdad.
"Mira", le dijo, "terminé de jugar, me fui a la
terraza a tomarme un gin tonic y en la mesa del lado había una
mujer estupenda, pero realmente estupenda. Me senté con ella,
comenzamos a conversar, nos sentimos mutuamente muy atraídos y
decidimos irnos a un motel. Estuvimos allí toda la tarde, lo
pasamos fantástico. Después, como buen caballero, la pase a
dejar a su casa y de allí vengo"
Marcela, en medio de su furia lo mira con la pero de sus caras y
le dice: "¡Mentiroso!, jugaste 36 hoyos otra vez".
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El
swing de práctica.
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Un
hombre jugaba al golf con sus amigos y al llegar al tee del 3,
en que tenia 200 yardas de laguna frente a el, mira la laguna,
guarda su bola nueva y pone sobre el tee una vieja, preparándose
para hacer un swing de práctica, siente una voz desde las
alturas que le dice " hombre de poca fe, guarda la bola
vieja y pon la nueva sobre el tee". El hombre extrañado,
mira hacia arriba y obedece, cuando la voz le dice, "has un
swing de práctica", el hombre obedece a lo que
inmediatamente la voz contesta: vuelve a poner la bola vieja.
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