Por St. Andrew en Lexus
Quiero empezar esta pequeña nota que espero ampliar en un largo artículo diciendo lo siguiente: “Sólo cuando una gran marca encuentra a un gran empresario se da el binomio perfecto que lleva a la excelencia”.
Lexus es esa gran marca, verdaderamente impresionante conducir cualquiera de sus modelos y Ángel Ferrera es el gran empresario que con ganas, ilusión y entusiasmo ha logrado que un grupo de privilegiados canarios hayamos hecho realidad el sueño de cualquier golfista: jugar el “Old course de St. Andrew” la cuna del golf mundial.
Llevo muchos años jugando al golf, he ganado premios importantes, tanto de marcas de coches como de bebidas y bancos que incluían viajes a diferentes lugares del mundo. Pero les aseguro que nunca en mi vida había visto tal despliegue de medios para que jugadores e invitados se sintieran en la gloria golfística. Ni el más mínimo detalle se dejó al azar, ni el mas mínimo fallo en la organización. Todo, absolutamente todo, fue perfecto.
La primera sorpresa la tuvimos al día siguiente de llegar, cuando fuimos a desayunar y después de comentar el espléndido día que hacía, nos dimos cuenta de que el comedor estaba justo en la esquina del hoyo 17 del Old Course, las bolas de los jugadores en ese hoyo pasaban por debajo de la ventana. ¡Impresionante!
Hasta el clima que nos recibió en Escocia el día de entrenamiento en el “Eden course” uno de los varios campos que posee el Royal and Ancient, que jugamos con un sol espléndido y temperatura veraniega (que no asirocada como estaba el lunes día 4 en las islas).
El Eden course es un buen campo para tomar contacto con lo que es un links y sus endiablados bunkers. Personalmente, tuve el honor de firmar mis primeros cuatro birdies en Escocia allí mismo. Tatjana Willhelmi también tuvo su par de ellos y liam Jackson en una forma esplendida logró un nada despreciable eagle en el 18 par cuatro en el que estuvo a punto de firmar un hoyo en uno. Que me disculpe el resto de jugadores que no hable de sus proezas y sus desgracias, algunas de ellas provocadas por los pozos que en esta zona llaman bunkers. En el artículo largo se nombrarán las que recuerde.
Una vez terminado el entrenamiento, la larga fila de Lexus RX350 con sus enchaquetados y encorbatados chóferes todos ellos con sus teléfonos con micro a la oreja, cual guardaespaldas del presidente USA, nos esperaban. Antes de salir ya nos habían dado todo lo necesario para disfrutar del día, desde palos al que no llevaba a bolas, guantes, paraguas y ropas de agua (innecesarios el primer día) cortavientos, tees, en fin un lujo de detalles como es la filosofía de la propia marca.
Una cena estupenda en una de las dependencias del club, donde se respira golf hasta en los meaderos, donde uno puede admirar fotos de Bill Clinton, Michael Douglas o Clint Eastwood dando golpes en el Old Course mientras hace aguas menores.
Después barra libre en el pub del hotel hasta…ejem…ejem…hasta que algunos cuyo nombre no voy a dar cayeron. Otros nos fuimos temprano a coger fuerzas para el día siguiente, “el gran día”.
Y empieza el día, al abrir la cortina de la habitación…¡la que nos espera! día auténticamente escocés, lluvia y un poco de viento, pero daba igual, era el día en que íbamos a jugar el campo de campos, nos transportábamos a los orígenes del golf, era una fiesta que unas gotas de lluvia no iban a empañar. En el desayuno, Liam Jackson con sonrisa de medio lado (el irlandés casi jugaba como jugador local y lo sabía) se había levantado antes de las ocho y ya había ido al pueblo y vuelto un par de veces. Desayunamos deprisa pues en el tee de practicas nos esperaba Colin Montgomery para un clinic de una hora.
Simpático el jodío escocés, había venido conduciendo su Lexus desde Londres y solo había dormido unas pocas horas pero se mostró amable y divertido en todo momento. El golpe del día a cargo de Liam que después de que Colin insistiera en que uno no debe pensar en nada cuando va a tirar un putt comprometido, le preguntó…¿en que hay que pensar para no pensar en nada? Buena pregunta.
Nos contó cosas que a mi, al menos me sorprendieron, como por ejemplo que para jugar la bola baja no hay que cambiar el swing ni la posición sobre la bola sino hacerlo mas suave, un 60% de potencia de swing hace que la bola vuele mas bajo. ¡Caray tantos años esforzándome para hacer cosas raras! Y funciona, doy fe.
Tras el clinic, unas bolas y al tee del uno, allí nos esperaba otra vez el escocés para hacerse una foto con cada equipo y dar un golpe de salida con cada uno de ellos, bromeando sonriendo…vamos un encanto de tío.
La organización de Lexus que no escatimó en nada nos proporcionó un caddy a cada jugador. La sensación que tenía uno en el tee de salida era la de ser profesional charlando con su caddy. En el driving range había estado golpeando las bolas con maestría y cuando me tocó el turno tras las fotos de rigor con Colin, tras su golpe de drive, mi caddy me recomienda que use la madera 3 y yo le hice caso. Me coloque frente a la bola, era mi primer golpe hacia la gloria y….¡joder! le di un topazo que casi no la saco del tee. En fin, mis compañeros de partida Pacorro Suárez, Cuqui Andersen y Marathon man (Jacinto Artiles) me libraron del ridículo con tres esplendidos drives al centro de la calle. Mi segundo golpe al agua y un tercero al bolsillo concluyeron mi actuación en el primer hoyo del Old Course. Afortunadamente las aguas fueron volviendo por sus cauces y me fui entonando dando drives de merito en todo el partido incluso embocando el putt creo que mas largo de toda mi vida unos 35 metros para birdie en el hoyo 3. Aunque la palma en cuanto putts largos se la lleva Jacinto Artiles que tiró uno de casi 60 metros en un hoyo y aunque no la embocó la dejó a menos de 2 metros que no es moco de pavo.
La lluvia fue persistente todo el camino, pero a pesar de la incomodidad no deslució un magnífico día de golf escocés, puedo decir que solo caí en dos bunkers en todo el camino y que salí airoso de ambas situaciones. Y también puedo decir que terminé como empecé. Al igual que di un topazo de salida en el uno, después de dejar la bola en green de dos en el 18 hice 4 putts para consternación del publico congregado que expresó con un murmullo y un oooooohhh su desaprobación hacia mi forma de patear. Pero eso tampoco me desanimó ni empañó la experiencia. Además el hoyo diecisiete, el famoso, lo jugamos con Colin que solo me paso unos metros el drive y al que estuve a punto de empatarle el hoyo.
Especial sensación la que se tiene al cruzar el puente del 18, ese famoso puente de piedra en forma de arco, que curiosamente es exactamente igual que el que sale por la tele cuando retransmiten el British Open.
Un especial recuerdo para mi abuelo Juan Domínguez Guedes que lo atravesó muchas veces en vida, al que lo sentí cerca y me emocionó en muchas partes del recorrido. Especialmente al saber tras terminar de jugar que su amigo Sandy Rutherford aún está vivo.
El colofón a un día grandioso fue una cena a la que asistieron aparte del equipo directivo de Lexus, el gerente del Royal and Ancient y Colin Montgomery. La sorpresa final fue que nos trajeron la copa que cada año vemos tallar en las dependencias del club con el nombre del ganador de cada edición y entregar en el green del 18 del British Open. Nos permitieron fotografiarnos con ella. El director europeo de Lexus mantuvo su apuesta por el golf y mantener el patrocinio en el British Open. Después Colin habló sobre la Ryder Cup y mantuvo un interesante coloquio con los presentes. Nuevas fotos, despedidas, hurras y vivas a España y a Canarias pues ningún otro lugar de Europa aportó mas participantes que nuestras islas.
Desde aquí quiero dar mi especial enhorabuena y felicitaciones a Jose García Graziani, porque estuvo atento a cualquier deseo o solicitud de la expedición canaria y resolvió hasta el más mínimo detalle para que todo fuera como la seda.
Por ultimo, quiero terminar como empecé, dándole las gracias a una gran persona y un gran empresario como es Ángel Ferrera, me consta que sin su intervención y su esfuerzo personal este evento no se hubiera llevado a cabo en canarias. Y para terminar decir que el campeonato Lexus de golf es ya un referente en las competiciones de nuestro deporte en las islas y seguro que el galardón más preciado no solo para tener en unas vitrinas sino como parte de la memoria, porque los días que hemos vivido han sido inolvidables. Gracias Ángel y que se pueda repetir muchas veces.
Como despedida, de corazón, si aún no has probado un Lexus hazlo, porque en suavidad potencia y disfrute de conducir no vas a encontrar nada que se le iguale….y además no se rompen.
Fdo.
Juan carlos dominguez Siemens
Solo puedo decir que me quedo anonadado, mas bien envidioso (envidia sana) por tan fantástica visita. Enhorabuena , espero algún día ganar esa copa para visitar la cuna del golf.
Arena
Comentario por arena — Septiembre 10, 2006 @ 4:42 pm